Mentalización y Arteterapia

Comprender la Mentalización

En los últimos años, el concepto de mentalización se ha vuelto esencial para entender qué hace que la terapia sea efectiva, especialmente en enfoques basados en procesos relacionales y creativos. La mentalización, desarrollada por Peter Fonagy y sus colegas, se refiere a nuestra capacidad de percibir e interpretar nuestro propio comportamiento y el de los demás como expresiones de estados mentales.

La investigación de Fonagy, ampliamente respaldada por la psicología del desarrollo, la neurociencia y las ciencias del lenguaje, sitúa la mentalización como algo incluso más complejo que la empatía. Mientras que la empatía nos permite sentir con otra persona, la mentalización es el proceso más profundo que hace posible la empatía: el trabajo imaginativo de considerar el mundo interno del otro como separado del nuestro.

La mentalización y las relaciones tempranas

La investigación en apego muestra que los niños desarrollan la capacidad de mentalizar cuando los cuidadores responden a su mundo interno con curiosidad y sintonía emocional. Cuando un adulto refleja: “Parezco que estás triste, me pregunto qué habrá pasado”, el niño no solo aprende a identificar emociones, sino también que sus experiencias internas pueden ser entendidas y compartidas.

Esta base se convierte en el plano sobre el que construimos la manera de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás a lo largo de la vida.

Mentalización y Arteterapia

Una de las cosas más bellas de la arteterapia es que el propio proceso artístico invita naturalmente a mentalizar, sin forzarlo.

Cuando una persona se implica en la creatividad, algo interno se externaliza. La obra se convierte en un espejo. Junto con el terapeuta, el cliente puede empezar a explorar:

  • ¿Qué ocurría dentro de ti cuando hiciste este trazo?

  • ¿Qué te transmite hoy este color o esta forma?

  • Si esta imagen tuviera voz, ¿qué podría estar diciendo?

Estas preguntas no buscan descodificar o analizar la obra. Más bien, abren suavemente un espacio para la curiosidad, la toma de perspectiva y la conciencia emocional, todos componentes centrales de la mentalización.

La arteterapia también activa la imaginación, una función psicológica fundamental para mentalizar. Para comprender el punto de vista de otra persona necesitamos imaginación; para comprender una obra de arte, también. De esta manera, el proceso creativo se convierte en un terreno de entrenamiento para entender la mente humana.

De la obra a la vida cotidiana

A medida que los clientes aprenden a reflexionar sobre sus decisiones creativas, tolerar la incertidumbre y explorar diferentes interpretaciones de su obra, comienzan a transferir esa misma actitud reflexiva a sus relaciones y experiencias diarias.

"Si puedo hacer una pausa e imaginar qué estaba pasando dentro de mí aquí… ¿podría también hacer una pausa en la vida real e imaginar qué podría estar pasando dentro de otra persona?"

Este giro, del estar seguro a mantenerse curioso, es, muchas veces, el lugar donde comienza la sanación.

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