TDAH y Terapia Psicoanalítica Relacional

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) suele describirse como un problema de atención: un cerebro que no puede concentrarse, que se distrae fácilmente o actúa impulsivamente. Sin embargo, desde una perspectiva psicoanalítica y relacional, el TDAH no es un defecto. Es una adaptación. Una respuesta inteligente a entornos emocionales complejos o impredecibles que el niño vivió como amenazantes o poco seguros.

La atención como protección

Cuando el entorno de un niño es estresante, caótico o emocionalmente impredecible, la mente aprende a protegerse. Como dice Gabor Maté: No dejamos de prestar atención porque no nos importe; dejamos de prestar atención porque el ambiente no se siente seguro para estar completamente presentes.

Prestamos atención a aquello con lo que nos sentimos seguros. Por eso, cuando el sistema nervioso ha aprendido que la cercanía puede generar dolor o imprevisibilidad, se dirige a otro lugar: a la fantasía, al movimiento, a cualquier cosa que se sienta menos peligrosa que la presencia plena. En la psicoanálisis relacional, esto no se considera pereza ni un trastorno, sino una respuesta inteligente ante una amenaza emocional.

Comprender los síntomas desde la psicodinámica

En la terapia psicoanalítica relacional no intentamos silenciar estas partes de ti. Las escuchamos. Exploramos cómo las relaciones tempranas moldearon la manera en que tu mente organiza la atención, las emociones y la conexión. Llevamos compasión a las voces internas que aún llevan los ecos de la crítica, la vergüenza o el abandono.

Lo que muchas veces llamamos “síntomas” —como la impulsividad, la distracción o la hiperactividad— no son fallas de la persona. Son mensajes del inconsciente, formas en que la mente ha aprendido a protegerse y a sobrevivir en un mundo que alguna vez fue emocionalmente inseguro.

El papel de la arteterapia

El arte puede contener lo que las palabras no alcanzan a expresar. La arteterapia es una experiencia corporal: invita al cuerpo, a los sentidos y a la imaginación a participar en el proceso de sanación, ayudándote a acceder a partes subconscientes que han llevado durante mucho tiempo recuerdos, patrones relacionales, emociones y necesidades no expresadas.

A través del proceso creativo y dentro de la seguridad de una relación terapéutica sintonizada, estas partes ocultas pueden emerger, ser reconocidas y poco a poco integrarse. La energía que antes parecía caótica o fragmentada puede transformarse en creatividad, conexión y autoexploración. El juego, la imaginación y la creación se convierten en puentes de regreso a ti mismx.

Terapia relacional y arte: un camino hacia la integración

En la terapia relacional y de arteterapia, el enfoque no está en “arreglar” la atención. Está en escucharla, comprenderla y acompañarla. La relación terapéutica se convierte en un espacio seguro donde el cliente puede experimentar lo que antes fue peligroso o inseguro. A través de la expresión creativa, los patrones de atención dispersa, la impulsividad y la inquietud encuentran significado y coherencia.

TDAH deja de ser un defecto y se convierte en un lenguaje que merece ser escuchado, un testimonio de adaptación, inteligencia y resiliencia. Lo que alguna vez fragmentó se puede integrar; lo que alguna vez fue incomprendido se puede reconocer.

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¿Arteterapia o arte como terapia?